sábado, 9 de febrero de 2008

la lección

Al momento de dar un consejo, creemos que estamos arreglando la vida de los demás, o contribuyendo que se vea mejor; pero no hemos caido en cuenta, que es nuestra vida la que reflejamos en la otra persona, y así quisieramos manejar la propia. He aprendido, que antes de dar ese consejo, es mejor meditarlo y aplicarlo a nosotros mismos.

Cuando queramos que alguien aprenda algo, debemos ser objetivos, humanos y sobre todo sinceros, por que no sabemos como reaccionará el mundo... no podemos andar por la vida destrozando y queriendo crear conductas, por que es nuestro antojo...

si la vida me da limones...y no me gustan.... como naranjas...

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